Sociedad del Talión: cuando a ellos les funciona

Por más que se ofendan los prohumanistas, la única respuesta válida a qué debe hacer una sociedad con sus elementos antisociales irrecuperables es la pena de muerte. Después de todo, a los asesinos les funciona.

Comentando en KienyKe.com la actitud de los mexicanos quienes, cansados de la delincuencia y la inoperancia y corrupción de las autoridades,  deciden hacer justicia por cuenta propia.

Más allá de lo ocurrido tras los asesinatos de los caricaturistas de Charlie Hebdo en París (sobre los que no quiero hablar de la falacia del verdadero musulmán), más allá de que en pleno siglo XXI siga imperando la ley del más fuerte, más allá de que la desigualdad social sea el pretexto para la delincuencia y la violación de la ley y el derecho, cada crimen es un fracaso de la sociedad a la hora de hacer valer el respeto a unos derechos fundamentales que con tanto orgullo pretende defender.

En estos países no hay más ley ni justicia que la que se hace por cuenta propia. En cambio, si alguien mata a un ladrón en defensa propia, puede ir a la cárcel por leguleyadas como “uso desmedido de la fuerza”, o los jueces dejan libre a los delincuentes por “falta de garantías” o “no constituye un peligro para la sociedad”, como si creyeran que la ley es la letra menuda del contrato social.

No tiene sentido que una sociedad se organice con base en conceptos de ley y autoridad que luego pretenda interpretar a su antojo. Más allá de la necesidad de un gobierno, no sirve de nada decir que los derechos del individuo terminan donde comienzan los derechos ajenos, si todo es susceptible de interpretación, o si hay que preguntar a los progres si matar por un celular es culpa del coeficiente Gini.

Más allá de saludos a la bandera, de la indignación de los humanistas y los pro-vida, de palomitas blancas y pendejadas simbólicas, todos saben que lo único que cambia las cosas es dejar en claro el mensaje: una sociedad unida tiene que hacerle saber las cosas a ellos: que la ignorancia de la ley no es excusa; que la ley haga pensar dos veces a quien quiera pasarse por la faja el respeto a los derechos ajenos. Que quien se meta con el individuo, se mete con el grupo. Que la cárcel sea un castigo. Y que quien sobre, que no estorbe.

Está demostrado que el castigo funciona, porque les funciona a ellos (“haga lo que digo o…”). Está claro que la pena de muerte es una sentencia disuasoria, porque les funciona a ellos. Hay quienes dicen que en Colombia debería eliminarse la pena de muerte, porque la aplican ellos. En un país que lleva medio siglo sin recuperar el monopolio de la fuerza, donde la ley es un chiste y la justicia un concurso de leguleyadas, está claro que la única ley que funciona es la ley del más fuerte, y que la fuerza está del lado de ellos.

Solucionar la desigualdad como causa de la delincuencia es necesario, pero puede tomar generaciones. Siendo pragmáticos al límite, sólo hay una solución al dilema de qué hace una sociedad con sus elementos antisociales irrecuperables. La misma que intercambia el derecho a vivir de un asesino con el de una persona de bien. La misma que a ellos les funciona.

Reflexiones sueltas: autoayuda

“Si los libros de sirvieran, se habría escrito sólo uno”.

Will Fergusson

La autoayuda es a la sabiduría lo que la homeopatía a la medicina. Cuando uno necesita un buen consejo es cuando más aparecen los seguidores de la autoayuda y su colección de frases bonitas sin sentido.

Y es que la autoayuda es tanto una estafa como un buen negocio, pues no hay mucho que inventar. No hay que esmerarse mucho en crear consejos como  “lleva la felicidad dentro de ti, o no la encontrarás afuera”, o reciclar un montón de frases de otras personas -que muchas veces son falsas o apócrifas-, o el colmo, de otros libros de autoayuda. Siempre he necesitado consejo, y ya sea que me salgan con la Biblia o Paulo Coelho, o con esa actitud de “tengo una respuesta para todo”, siempre termino con ganas de hacerles la misma pregunta (y con la misma actitud):

AUTOAYUDA

Reflexiones sueltas: las cosas por su nombre…

El reggaetón es una música que no tiene letra sino letrina.

Comentario en semana.com a la tutela simbólica interpuesta por el músico Darío González en contra del género-banda sonora de la pseudocultura lumpen. Yo iría más lejos: hace cinco siglos los conquistadores trajeron las enfermedades venéreas; hoy están infestados de reggaetón, la única enfermedad venérea de transmisión sonora. ¿Tengo razón?

Valga decir que no creo en las cosas simbólicas. Aunque haya conseguido llamar la atención sobre buscar que eso “no invada todos los espacios del diario vivir”, no es el único género punible ni la única exigencia posible de respeto al derecho ajeno. Porque ese es el problema con las mediocracias: no les basta con ser mediocres, sino que no se lo guardan para sí mismas. Y ya sabemos lo que importa para ellas el respeto al derecho ajeno.

Reflexiones sueltas: si fuera por las noticias…

De verdad que si fuera por las noticias de hoy, le pegaba un tiro a este país.

Comentarista N° 24 en 20minutos.es, ante la noticia de que el director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona renunciaba ante la falta de apoyo político y financiero, poniendo en duda proyectos de investigación de células madre entre otros. Me hizo gracia. Aunque aquí no estamos para echar cohetes, cuando tampoco pasa un día sin que este país se avergüence de sí mismo. Ojalá no tenga que decir lo mismo algún día.

Reflexiones sueltas: la demagogia del voto local

@edwinriveram_@rcnmundo apelar al voto popular es demagogia: fueron más los que NO votaron por @petrogustavo. ¿Esos votos no cuentan?

Ganándome en Twitter la antipatía de quienes votaron por el candidato de izquierda (Samuel Moreno), y luego volvieron a votar por el candidato de izquierda (Gustavo Petro), destituído e inhabilitado por el caos de las basuras en Bogotá.

La gente se queja de que Petro está sufriendo un castigo más grave que su nefasto antecesor (que hasta donde sé, además de haber sido igualmente destituido e inhabilitado, está en la cárcel). Curiosamente, la misma gente que eligió a ambos, y que hoy sólo sabe comenzar frases sueltas diciendo “la oligarquía…”. Hablando de votar en vano, Petro fue destituido por un procurador al cual ayudó a elegir, a sabiendas de que, como inquisidor, a su lado Torquemada era un aprendiz a prueba.

¿Votar sirve de algo? Ahora que el caballo de batalla es el voto popular, habría que recordarle al alcalde (a cualquier alcalde) que no sólo es el alcalde de quienes votaron por él, sino de toda la ciudad. Y que tan sólo los tres candidatos más votados de la “derecha” (ya había comentado sobre el esquema izquierda-derecha) sumaron el 54.45% de esos votos que ahora ya no cuentan.

Reflexiones sueltas: juegos de guerra

Por muy real que parezca un videojuego de guerra, hace falta más que eso para convencer a la juventud de que la guerra es un videojuego.

Reflexiones sueltas que no darían para una entrada completa en el blog pero tampoco en Twitter.  De ocurrencias o cosas que se encuentra uno por ahí pero que tampoco son frases célebres (o “citas citables”, que por cierto es marca registrada del Reader’s Digest).

Ésta se me ocurrió luego de ver, a partir del minuto 15, un documental sobre videojuegos. Muy antiguo, sí, pero sigue vigente la idea de que en las guerras están en juego cosas más importantes que los logros del Call of Duty.