Comprando acciones de Bancolombia

El pasado 10 de febrero, Bancolombia inició una oferta pública de acciones preferenciales que permanecerá abierta hasta el día 28. Pues bien, a la luz de mis cambios de prioridades en lo relativo a finanzas personales, decidí comprar un paquete menor de 200 acciones* (el mínimo es de 100), al precio de suscripción de $23.200 por acción. La idea era mover unos ahorros ociosos por segunda vez, como había sido antes con un paquete mínimo de Ecopetrol (en la primera emisión, afortunadamente). Sin embargo, a pesar de lo prosaico de un trámite bancario, hubo algunas cosas para reflexionar.

Lo primero: comprar acciones de bancos no da lugar a doble moral. Quejarse y renegar es gratis, pero según mis nuevos referentes en esto de las finanzas, si la gente cree que que los bancos son unos privilegiados en este país, entonces ¿por qué la gente no compra acciones de bancos? ¿O por qué la gente no usa más inteligentemente los servicios bancarios?

Han sido muy reveladores los comentarios, sobre todo negativos (algunos con fundamento), en los medios digitales que han cubierto el tema, o el hashtag #DueñodeBancolombia (abierto por el propio banco), en los que cualquier autor de finanzas personales encontraría una actitud de conformismo, frustración y rechazo al progreso económico verdadero.

Lo segundo: cuanto menos curioso me pareció que en la sucursal en donde consulté sobre el tema, no supieran responderme a la pregunta: ¿qué hace preferencial a la acción que ofrecen? ¿O qué diferencia hay con las acciones ordinarias? Aparte de leer lo mismo que dice la página, sólo supieron decirme: “no dan derecho a voto”. Justamente decidí comentarlo en Twitter como respuesta a una imagen-parodia de las campañas de educación financiera de los bancos. Bancolombia respondió, pero en la sucursal tuve la impresión de que había más interés por completar cuotas o algo así.

De todas formas, como dicen que uno se arrepiente más de lo que no hizo que de lo que hizo, opté por comprar. En el mundo de las finanzas hay mucho expertólogo y analista y según algunos esta acción puede llegar a fin de año hasta los $32.700 por acción, aunque para entonces sólo queda esperar a ver. Si no fuera porque las consultas financieras no son gratis, habría esperado una buena asesoría. Sin embargo, por muchos enemigos y hasta víctimas que pueda tener, estamos hablando de un banco. Muy malo habrá de ser un banco para que le vaya mal en este país. A diferencia de la segunda etapa de Ecopetrol, esta vez creo que no hay mucho que pensar.

*Actualización: al final me adjudicaron 115 acciones. Si pedí 200 es porque estoy en capacidad de pagar 200, pero en el fondo siempre tuve la impresión de que se trataba de una subasta.

Reflexiones sueltas: las cosas por su nombre…

El reggaetón es una música que no tiene letra sino letrina.

Comentario en semana.com a la tutela simbólica interpuesta por el músico Darío González en contra del género-banda sonora de la pseudocultura lumpen. Yo iría más lejos: hace cinco siglos los conquistadores trajeron las enfermedades venéreas; hoy están infestados de reggaetón, la única enfermedad venérea de transmisión sonora. ¿Tengo razón?

Valga decir que no creo en las cosas simbólicas. Aunque haya conseguido llamar la atención sobre buscar que eso “no invada todos los espacios del diario vivir”, no es el único género punible ni la única exigencia posible de respeto al derecho ajeno. Porque ese es el problema con las mediocracias: no les basta con ser mediocres, sino que no se lo guardan para sí mismas. Y ya sabemos lo que importa para ellas el respeto al derecho ajeno.