Cien mil millones de cómics

En 1961, el poeta francés Raymond Queneau, cofundador del movimiento Oulipo, publicó un libro llamado Cent Mille Milliards de PoèmesComo lo sugiere la traducción literal de su título, contiene cien mil millones de poemas, en este caso sonetos. Y lo hizo en un libro que técnicamente tiene sólo diez páginas. Tal cosa es imposible a menos que se recurra a un ardid combinatorio: el autor escribió diez sonetos en cada página, y luego dividió las páginas en catorce tiras conteniendo cada tira un verso de cada soneto. Así, combinando cada tira con cualquiera al azar de los demás sonetos, se forma una página que contiene uno de los cien mil millones de poemas posibles:

queneau
Ilustración del libro de Queneau.

Si se leyera cada poema de este libro en un minuto, harían falta 190 millones de años en leer todo el libro. Es decir que la obra de Queneau existe como concepto matemático más que literario. Actualmente existen dos formas de disponer del libro: la primera en formato físico, y la segunda en una página web que reproduce la idea de Queneau de manera interactiva.

Este concepto de crear obras a partir de las combinaciones posibles de unos pocos elementos es más antiguo de lo que parece. Ya en 1777, Wolfang Amadeus Mozart compuso una obra teórica llamada Musikalisches Würfelspiel (Juego de dados musical), siguiendo el mismo principio. Mozart escribió 176 compases para vals y los agrupó en 16 conjuntos de 11 compases cada uno. Así, con un par de dados y una tabla, cualquiera podría componer un vals sin tener ni idea de música. Simplemente eligiendo al azar una de las 45.949.729.863.572.161 composiciones posibles. Hoy se pueden generar composiciones con este sistema en este enlace.

Por último, en 1830 se publicó el libro “Polyorama, o 20,922,789,888,000 de vistas pintorescas”, que ofrece dicho número de paisajes combinados a partir de sólo 16 postales. Resumiendo, todas estas son formas de creatividad muy interesantes y meritorias, por mucho que los puristas cuestionen la calidad artística de estas composiciones, o por muy fácil que hoy en día parezca jugar con las funciones rand o similares. Asi que, retomando la idea de Queneau, supuse que podría hacerse un libro de cómics, por ejemplo. Aunque al parecer se me adelantaron a la idea:

bunsenrandom
El cómic de Bunsen, ¿planteando la idea de Queneau?

Repetir la idea de Queneau pero en algo más visual como el cómic parece más complicado; aunque de todas formas se lo plantee a los autores de mis webcomics favoritos. Si a algún dibujante le interesa, queda planteado el reto.

P.S.: aunque es un concepto totalmente diferente, también es muy interesante: los cómics que cuentan historias distintas (o una historia en dos partes) al girar la página, como los desarrollados por Gustave Verbeek:

“A fish story”, uno de los cómics reversibles de Gustave Verbeek

Mundo de tercera, país de quinta (I)

Para referirse a este país (y casi a cualquiera al sur del río Grande), la expresión “república bananera” esta demasiado trillada. Es insuficiente para definir a una sociedad indolente, carente de civismo y solidaridad, conformista, egoísta, perezosa, cortoplacista y mediocre. Incluso no faltará quien reivindique la “banana republic” como motivo de orgullo, como pasó con otras expresiones.

También se ha vuelto aburrido el juego de encontrar las diferencias entre nuestros países y aquellos que pasaron de estar destruidos por las guerras a ser potencias mundiales. Tampoco sorprende ya la actitud de barrer bajo la alfombra escondiendo la realidad con mentalidad de agencia de viajes, creyendo que tres cordilleras o costa sobre dos mares son la verdadera cara de este país. Por ejemplo, estuvo de moda decir que Colombia es el país más feliz del mundo. Aunque sólo sea por encuestas sin valor ni fundamento, porque en estudios con mejores criterios, “the best vividero of the world” no sale tan bien librado. Pensando con la lógica de quienes se lo creen para negar la realidad, si este es el país más feliz del mundo, sólo hay una conclusión posible: la ignorancia es la felicidad.

Hay quienes se preguntan cómo es la vida en otras sociedades y por alguna razón desarrollan un sentido crítico hacia el mundo que los rodea, al punto de sentirse extranjeros en su propia tierra. Y a punta de ver todos los días la misma actitud de quienes conforman esta sociedad, incluso llegan a la conclusión de que los habitantes del país en cuestión son felices así. Si nadie hace nada por cambiar las cosas, si nadie cree que lo que hace afecta a los demás, si los lugareños creen innecesario el concepto de civismo, si en esta mal llamada democracia el pueblo produce la misma clase de políticos y cada cuatro años los elige, entonces esa es la norma, no la excepción.

Así son las cosas, y quien crea lo contrario lo mejor que puede hacer es irse. Habrá quienes digan que “los buenos somos más”, pero bien pueden ser la mitad más uno: estadísticamente cierto pero sin valor si no se demuestra. Habrá quienes marchen y hagan ruido con pitos y cacerolas para dar la impresión de que no es cierto, pero en el fondo la gente, toda la gente, es feliz con las cosas como son. A la hora de hacer algo de verdad, a la hora de votar, de boicotear, de dejar de apoyar al sistema, la gente prefiere seguir como está. Y eso, a un extranjero en todas partes, no deja de parecerle raro.

Eso es lo que me trae aquí. Como parte de la terapia ocupacional en que he decidido enfocar este blog, quiero relatar esas cosas extrañas que simplemente creo que son la prueba de que algo no está funcionando bien. Hago una reseña de varias cosas a la vez, que por separado no darían para una entrada entera para cada una (como dije antes, es aburridísimo hablar de lo que todo el mundo sabe pero que a nadie le importa). Y quiero hacerlo desde el punto de vista de alguien que acabara de llegar a esta ciudad, este país o este mundo de tercera. Como jugando a que no soy de acá. Porque nací “acá”, aunque no me sienta parte de “esto”.

Colados en Transmilenio. El punto más débil de ese sucedáneo de transporte masivo implementado en Bogotá, llamado Transmilenio, es la cultura ciudadana de sus usuarios. Pero eso de cultura ciudadana es algo inexistente, y la prueba está en los colados: vendedores ambulantes, pordioseros, o gamberros que se creen rebeldes contra el sistema por usar algo sin pagar. Como ha demostrado la experiencia, quien quiera hacer frente a los colados se expone a la apatía de los demás, a la negligencia de las autoridades (si tal cosa existiese), o a una puñalada gratis por “sapo”. La prueba de que los animales necesitan rejas, barreras, corrales, muros…

A veces las puertas de las estaciones se traban y los conductores o los viajeros no pueden abrirlas, pero quienes se cuelan las abren muy fácilmente. Alguien se quiso colar hoy en la estación de Hortúa, así que decidí ver qué pasaba si ponía un pie para impedir que el colado abriera la puerta y entrara sin pagar. ¿Resultado? La puerta que trabé no se abrió… pero sí la otra. Cuatro policías en la entrada de la estación estaban pidiendo cédulas para verificar antecedentes de quienes entraban, como si con eso consiguieran algo. Salvo ver a quienes habrán capturado y dejado libres a las dos horas.

Desperdiciando electricidad. Mansión Electrodomésticos, como su nombre lo indica, es un local de electrodomésticos cuya sede en la calle 126 Nº 20-73 tiene una peculiaridad: tiene un tablero electrónico en la entrada cuya luz blanca es demasiado fuerte, y que permanece encendido mucho tiempo después de haber cerrado el local (por lo menos lo he constatado hacia las 9 p.m.):

Un “letrero”… La luz blanca es “normal” para el peatón aunque demasiado intensa para una cámara de 3 megapixeles. Igual, se ve que el local ya está cerrado.

Estafas en Mercado Libre. Un ente que no tenga domicilio, NIT, teléfonos fijos, sitio web o algo, no puede ser llamado empresa. Sin embargo, a sitios como Mercado Libre no parece importarles, pues no tienen un control de quién puede anunciarse como empresa o promocionar algo que termina siendo una estafa. Tampoco ofrecen opciones que cubran todas las situaciones posibles y se limitan a la responsabilidad de los términos de uso de su sitio.

En un país serio, a la primera estafa producida en un sitio así, las autoridades lo cierran. Por algo, dicen, en España no existe Mercado Libre. En Colombia, sin embargo, no existen iniciativas que permitan regular o cerrar si es necesario estos sitios; tampoco hay otros que recojan todas las denuncias. El único que se encuentra es un blog venezolano: http://estafadospormercadolibre.blogspot.com. Por lo pronto, quien diga que a la gente hay que creerle, es porque no conoce este país.

Vuelve (dicen) DMG. Hablando de estafas, hace poco más de un mes se dio la noticia de que estarían resurgiendo las estafas piramidales en nombre de la extinta DMG. Los estafadores se anuncian con volantes en forma de billetes de dólar con la foto de David Murcia Guzmán, aunque sólo sea para estafar con el nombre más célebre de la crisis de las pirámides de 2008. Hace muy poco en el sur de Bogotá comenzaron a circular volantes similares, aunque de color azul y sin la foto pero también anunciando el regreso de DMG.

Siempre habrá quienes defiendan este tipo de estafas, porque funcionan para unos pocos (incluidos los primeros “clientes”) a costa de estafar a mucha gente. ¿Volverán las pirámides a Colombia? ¿Volverá DMG? Posiblemente. Porque siempre habrá colombianos dispuestos a dejarse estafar, y colombianos dispuestos a estafar a los demás. Y eso incluye a todo aquel que quiera participar. Colombiano come colombiano. ¿Y el Estado? Bien, gracias.

Soberanía alimentaria, documentales y otras yerbas

El pasado 12 de agosto, el columnista Dharmadeva del diario El Espectador publicó una columna que ha iniciado un debate en la web acerca de la agricultura transgénica y la soberanía alimentaria. La columna habla sobre la imposición del Estado a los agricultores de la obligación de sembrar sólo semillas producidas por empresas multinacionales, y de la prohibición de la consuetudinaria costumbre de almacenar grano para siembra, por cuenta de la firma reciente de varios tratados de libre comercio, en especial con EE.UU.

Este debate, inexistente para los medios de comunicación masiva, como era de esperarse, se ha polarizado entre quienes atacan el modelo agrocapitalista de las multinacionales y quienes lo defienden ridiculizando a los eco-hippies e idólatras de la Madre Tierra. Una guerra verbal entre defensores de los derechos de los agricultores y los partidarios del desarrollo económico; unos llamando ecoterroristas de izquierda a los otros, y éstos capitalistas serviles del imperio a aquellos. En el medio, la verdad y el meollo del asunto esperando un ganador.

Contexto. Si hay que decir algo impactante hoy en día se hace al estilo de Michael Moore: con un documental. Al parecer el punto de partida de la discusión fue el documental 9.70, alusivo a la resolución 970 de 2010 del ICA:

El documental cuenta una historia predecible y conocida: la historia de cómo un grupo de empresas multinacionales desarrollan un monopolio del mercado agrícola basado en la agricultura transgénica y la eliminación de la competencia. Este documental parece la versión colombiana de Food Inc, otro muy famoso que muestra desde los propios EE.UU. las consecuencias de la agricultura sometida al monopolio de las mismas empresas que al parecer quieren implantarlo en Colombia (sobre todo al final):

Otro episodio dialéctico más entre quienes denuncian las intenciones de las multinacionales y éstas defendiéndose con su publicidad y el apoyo del Estado y los medios, sin que sea posible parecer objetivo. En este caso, hoy en día es imposible no asociar expresiones como soberanía alimentaria a la versión contemporánea del disco rayado del discurso socialista. Y menos en un país con más territorio que soberanía, y donde ésta no se encuentra en este país. Y donde el concepto de nación sólo existe cuando algún deportista gana algo en el exterior, y no para ser consciente de lo que es o lo que produce la “tierrita”.

Se dice que Colombia es uno de los países más ricos del mundo en biodiversidad, pero si de esa riqueza quitamos lo que de algún modo se pueda cotizar en bolsa, entonces el país es prácticamente estéril. Porque al fin y al cabo, las semillas transgénicas de la discordia no se producen aquí, y el resto de nuestra agricultura también es importado. El café, el producto bandera, fue traído de Abisinia. El arroz, dicen, es de China o India. El maíz, de México. Así que los trolls de patentes transgénicas dirán que no tenemos derecho a crear un inventario de la riqueza agrícola de la nación (o el derecho a decir que la riqueza de una nación pertenezca a su pueblo) porque no tenemos especies colombianas de nada. Si acaso, la papa.

Estamos de acuerdo en que no es razonable oponerse a la agricultura transgénica porque sí, aunque quieran compararla con la propiedad intelectual, caldo de cultivo de los trolls de patentes. Porque en esta discusión no falta quien pretenda que todo lo que sea rentable es patentable, desde los rectángulos con esquinas redondeadas hasta la genética mendeliana. Toda la vida se han hecho injertos, cruces y semillas híbridas de todo tipo para producir nuevas especies y mejorar las cosechas, así que arte previo existe.

¿Entonces en qué consisten las patentes transgénicas? Se suponen que son para producir especies resistentes a condiciones que de otro modo obligarían a usar pesticidas o aumentar el consumo de agua para su cultivo, por ejemplo. Lo de prohibir tener grano de siembra no lo entiendo; se supone que las semillas genéticamente modificadas son estériles precisamente para que el agricultor tenga que comprar para cada cosecha. Reprochable pero obvio. Si hay que pagar por la comida es porque es negocio, no altruismo, dirán algunos.

Si todo esto es tan rentable como obvio, entonces cabe una pregunta: ¿por qué nunca lo ha hecho la Nación? ¿Por qué un carnaval es más parte del patrimonio nacional que lo mejor de la simiente de esta tierra? ¿Por qué tanto orgullo de ser “reserva de la biósfera” y entender el libre comercio como la obligación de exportar café para luego importar más café con qué suplir la demanda interna? ¿Por qué un país que puede producir de todo se expone a una crisis alimentaria por algo tan ajeno a la calidad del suelo como la especulación con los precios? ¿Algún día tendremos que importar agua? ¿Agua patentada y mejorada?

Mal vamos si aparte de importar semilla estéril también importamos las costumbres de ciertos países donde se tira la leche o se quema el trigo para que el precio no baje. Porque sin soberanía alimentaria, un país se expone a entender de la peor manera posible que, por mucha rentabilidad, mucha patente y mucha propiedad intelectual, y por muy neohippie que suene, que el dinero no se come.

Ajedrez: salas de juego en línea

A pesar de que se afirma en estos tiempos que el ajedrez está agotado, incluido el ex-campeón mundial Max Euwe, Internet muestra que los aficionados al ajedrez siguen manteniendo vivo el interés. Aunque desde que existe la web ha habido salas de juego en línea, parece que el afán por crear salas nuevas se está renovando. Será mi impresión, pero la reciente creación por parte de la FIDE de su portal de juego, FIDE Online Arena, demuestra que esto de los juegos en línea, como el resto del mercado de ajedrez para aficionados, debe de ser tierra fértil aún sin explotar del todo. Y no sólo por ocio.

Otro portal de nacimiento más o menos reciente, ChessLive, surge como un posible modelo a seguir para las salas de ajedrez en línea: ChessLive es un portal creado por David Kaufmann como prueba platónica de amor por el ajedrez (con una interfaz aún mejorable, por cierto), aunque también ofrece productos y servicios de pago. Anterior a este sitio apareció Lichess, un sencillo portal creado por Thibault Duplessis como proyecto open source, que con el tiempo ha aumentado sus funcionalidades a partir de las sugerencias de la comunidad de usuarios. Como lo dice en su wiki, promete ser siempre abierto, siempre libre de publicidad, y sobre todo, siempre gratuito.

Esto último, aplicado a otros sitios, ha sido motivo de debate no sólo con los usuarios sino con la “dura realidad”. De los sitios que conocí, el primero en que jugué fue kasparovchess.com, el portal creado por Garry Kasparov, cerrado hace casi diez años por motivos económicos. Luego vendría Ajedrez21, gratuito al comienzo pero que luego de presuntos ataques informáticos terminaría fusionándose con Internet Chess Club como un único sitio de pago. La otra versión de esta historia la tiene la empresa NKData, desarrolladora del software de Ajedrez21, que cuando este portal fue comprado por una empresa del GM español Miguel Illescas, entablaron un pleito por deudas. En 2006, con el mismo software y con la promesa de crear el mismo ambiente de Ajedrez21 y sin la idea de “dinero ni ganancias”, crean Buho21, portal al que han añadido otros juegos gratuitos pero cuyo sitio de ajedrez ha pasado a ser prácticamente de pago. Al principio recibían donaciones, luego abrían las salas de juego únicamente a los “donantes” y actualmente los usuarios “no-VIP” pueden jugar sólo un número limitado de partidas cuando hay salas gratuitas abiertas.

El caso NKData, al igual que otros ejemplos del costo de los servicios gratuitos en Internet (léase Google Reader, Catch, etc.), hace pensar si el futuro de las salas gratuitas de ajedrez está en convertirse paulatinamente en servicios de pago; lo que sería interesante para más usuarios de los que puede creerse a primera vista. Mientras tanto, siguen existiendo sitios de calidad diversa y todas las características: gratuitos, de pago, para jugar con navegador o con cliente, que requieren o no complementos como Flash o JavaScript, para ajedrez en tiempo real o por correspondencia (hoy en día e-mail, por supuesto). Para finalizar, aparte de los mencionados anteriormente, he aquí otros sitios que conozco:

  • Free Internet Chess Server (FICS): sitio gratuito y similar en características a ICC. Requiere de un cliente (programa especial para conectarse al servidor), y ofrece enlaces a descargas para todo tipo de plataformas. En mi opinión, el mejor cliente para Windows es BabasChess, del cual hay versión instalable y portable.
  • Chess Cube: servidor gratuito para jugar en navegador, requiere JavaScript y FlashPlayer. Tiene también servicios de pago.
  • Chess.com: similar en requerimientos, ofrece también la opción de jugar por e-mail.
  • GameKnot: para jugar en navegador; no requiere Java o Flash, y ofrece la opción de jugar en tiempo real o por e-mail.
  • Instant Chess: sitio con una interfaz muy minimalista (orientada a smartphones), ofrece paquetes de pago de 50 partidas; el primero suele ser gratuito. Solicita clics en publicidad para sostenerse.
  • Chessworld.net: portal gratuito para jugar ajedrez por e-mail, con opciones limitadas para cuentas gratuitas. Las opciones de pago incluyen salas de juego en tiempo real (blitz y otras).
  • Free Internet Correspondence Games Server (FICGS): sitio gratuito para jugar por e-mail ajedrez, go y póquer.

Batallando con el ‘responsive design’ (y la porquería de Internet Explorer)

Siguiendo con la idea de crear un sitio personal con el solo propósito de aprender y experimentar, y con el escaso tiempo libre que dejan las obligaciones cotidianas, ya he subido una maqueta de prueba. Bastante trabajo teniendo en cuenta que hubiera podido elegir una plantilla lista para descargar, o usar los creadores automáticos de sitios del proveedor de hosting (muy recomendable en mi experiencia, por cierto: a diferencia de otros servicios de hosting gratuito sin publicidad, Hostinger tiene versiones de PHP y MySQL actualizadas para instalar la última versión de WordPress y MediaWiki entre otros servicios).

Sin embargo decidí aprender por mi cuenta la maquetación básica. Aunque todavía no está terminada la estructura del sitio (si no está claro aún el objetivo no se puede esperar otra cosa), la maqueta cumple con su propósito. No es fácil pasar del paradigma del WYSIWYG y de la maquetación en tablas, a trabajar sólo con código y con los nuevos estándares: HTML5 y CSS3, pero el resultado es bueno. Falta agregar contenido y el trabajo gráfico está aún por hacer, pero la maqueta responde bien al criterio del ‘responsive design’ ( o “diseño sensible”, porque a los puristas del idioma la expresión “diseño responsivo” seguramente les molestará).

Haciendo pruebas, la maqueta se adapta bien a distintos tipos de pantalla, y la primera prueba en un smartphone con pantalla de 3″ fue buena: los componentes de la página se adaptan a los 200 px de ancho y la galería funciona bien, aunque dependiendo de la conexión tarda un poco en cargar. Fue muy útil lo que se puede encontrar en tutoriales y videos sobre Media Query para esto, a pesar de ciertos caprichos como tener dos imágenes en el head, o ciertos problemas con los menús desplegables. Sin embargo, algo verdaderamente frustrante fue ver cómo el sitio funcionaba perfectamente hasta que se abría con Internet Explorer.

No importan los hacks o plugins: la galería no se despliega correctamente, y si se hace funcionar, se despedaza el resto de la maqueta. Es la historia de siempre y la pesadilla de todo diseñador web: diseñar un sitio web decente, que cumpla con los estándares, que se vea bien en cualquier navegador… y que funcione también en esa abominación. Tampoco importa cuanto tiempo haya pasado: el odio hacia Microsoft y su Internet Explorer sigue vigente. Windows es en muchos casos un mal necesario (podría decirse mucho sobre la presión de Microsoft a desarrolladores y fabricantes, o del estado de las alternativas de software libre, pero es tema de otra discusión); aunque en cuanto a los navegadores ese no es el caso.

Si la web tiene estándares, los diseñadores se basan en ellos y los navegadores los cumplen perfectamente, entonces la actitud de Microsoft es incomprensible. Porque sus pretensiones de monopolizar la web a base de corromper los estándares son absurdas; más en estos tiempos de la “muerte del PC”, de la computación en la nube, de las aplicaciones web y de la conectividad móvil en la que justamente Microsoft, a pesar de algunos avances, sólo ha dado palos de ciego frente a Android o iOS. Es ridícula su actitud de hacer elegir a usuarios o desarrolladores entre una web estándar o una compatible con un navegador inferior a todos en cualquier aspecto, que sólo se sostiene por venir preinstalado con Windows; un sistema a su vez impuesto por Microsoft a usuarios, desarrolladores y fabricantes. Y porque la gente, animales de costumbres, lo usan sólo por inercia.

El mundo fue testigo de la guerra de los navegadores y de las prácticas de Microsoft rayanas en la conducta mafiosa. Pero ahora el mundo no es como lo que Microsoft pretendía cuando “ganó” la guerra contra Netscape en 1998: un mundo sin competencia -y por tanto, sin innovación-, en el que el infame Internet Explorer 6 impuso sus estándares de facto y no cambió hasta el lanzamiento de IE7… seis años después. Seis. Paradójicamente Microsoft reconoce hoy a IE6 como su peor contribución al atraso de Internet con campañas para dejar de usarlo, y la prueba de lo malo de su navegador seguramente serán las campañas para de dejar de usar IE7, IE8, IE9… Como ya no uso esa bazofia, no sé si Internet Explorer se actualiza solo como cualquier navegador realmente moderno, pero francamente no sería raro.

Pero Microsoft no es el único culpable: tanto los usuarios que usan por inercia lo que les viene instalado, como los gobiernos que subordinan el interés público al de una empresa diseñando páginas de entidades públicas sólo para IE, tienen su cuota de responsabilidad. Muchos dirán que es cuestión de conciencia y divulgación. Admiro la paciencia y el conocimiento de los diseñadores para hacer compatibles sus diseños con ese vómito hecho software; pero yo no voy a perder tiempo con eso, así que adopté una medida temporal. SImplemente al cargar el sitio, si la página detecta que el navegador es Internet Explorer, redirige al usuario a otra página donde explico más o menos las mismas razones, e invito al usuario a descargar otro navegador. Iba a diseñar esa página como si estuviese hecha en Frontpage 98 o algo así, para demostrar el atraso que supone IE para la web, pero prefiero dedicar mi tiempo a terminar el sitio. Aunque no lo vea nadie por no tener interés. O el 31% de nadie por usar lo que unos ineptos con afán de dominar el mundo quieren que usemos.

Religión (I): creer en lo que no sirve para nada

Aviso de responsabilidad para dummies: Blog personal = opinión personal.

No hay otra conclusión posible. Por mucho tiempo que haya dedicado a pensarlo desde cuando se adquiere consciencia del mundo, a pesar de media vida entregada a soportar el adoctrinamiento a través de la culpa y el miedo conocido como educación religiosa, y cuando cada minuto del día viene acompañado de su propia angustia existencial, no me es posible llegar a una conclusión diferente: las religiones no sirven para nada.

Para nada útil y positivo, quiero decir. En estos tiempos de neoilustración y ciberenciclopedismo, es muy fácil preguntarse: ¿”Para qué sirve la religión”?; pero aunque se pueden encontrar muchas respuestas, todas asumen uno de dos puntos de vista: el de quienes defienden a las religiones y el de quienes las cuestionan. Sin embargo, el auge de las ideas de quienes atacan a las religiones, la belicosidad de quienes las defienden y la apatía de quienes las practican, sólo permiten concluir más o menos lo mismo en términos más específicos: la utilidad de la religión para influir positivamente en el desarrollo personal (y por tanto, de una sociedad) es tan baja que su desaparición no convertiría esta sociedad en algo sensiblemente diferente. Con religión o sin ella, mañana será otro día.

Esto iba a ser una entrada de introducción a “Nuevos intereses”, pero en realidad también es un poco un ejercicio de catarsis a costa de hablar mal de la religión. Por mucho que me identifique con sus detractores, sólo quiero resumir mi experiencia con todo aquello que trasciende la realidad tridimensional, como diría algún filósofo de morondanga que conocí; y eso incluye cosas más allá de la religión. Para empezar, voy a responder algunas preguntas que seguramente me harían si creyera provechoso participar de un debate.

¿Qué entiendo por religión? Por muy personal que sea mi opinión, sería como responder a “¿Qué entiendo por fútbol?”“¿Qué entiendo por matemáticas?”. Las cosas son lo que son, y una buena forma de quitarle valor objetivo a una respuesta es comenzarla con frases como “Yo pienso que…” o “Para mí, …”. Así que siendo lacónicos y en modo diccionario: la religión es una actitud del ser humano hacia sí mismo y hacia los demás basada en la creencia en una entidad sobrenatural. Punto.

¿De qué religión estamos hablando? Como la fe parece ser más un asunto de geografía y tradición que de verdad absoluta e irrefutable, me limito a hablar de lo que me enseñaron a creer en esta vida y en este suelo: el cristianismo, y su principal vertiente, el catolicismo. Podría decir muchas cosas sobre otras religiones del resto del mundo, pero como diría aquella amiga de Mafalda, por suerte el mundo queda muy lejos.

¿Cual es su idea de dios? Sí, con minúsculas, porque escrito como si fuera un nombre propio sólo contribuye a la idea de que “sólo existe un dios verdadero”; una violación de patente por apropiación de la marca registrada “Dios”, como si nunca se hubiese hablado de los dioses de chorrocientas mitologías sin que se sepa qué hace más real a uno que a otro. ¿Mi idea de dios? El dios de la biblia. Ese del antiguo testamento que se contradice a cada párrafo con el del nuevo. El que lo ve y lo puede todo y no quiere o no es capaz de hacer nada. El que se ofende si no es adorado y se siente robado si no se le paga un diezmo. El que cuando los demás se empeñan, hace milagros, y cuando algo malo pasa es porque sabe como hace sus cosas. Ese dios.

Pero siendo honestos, es el mejor concepto que tengo de algo que, gracias a quienes hablan de su dios como si quedaran a almorzar con él cada ocho días, no sé qué es. Podría explayarme exponiendo las contradicciones, paradojas y cosas sin sentido sobre la idea de dios, pero nadie me ha explicado nada que no sea un insulto a la inteligencia para demostrar que estoy equivocado. La primera conclusión sobre lo útil de la religión es que muy inútil debe ser una religión que no es capaz de explicar siquiera la idea de dios en la que se basa.

Es que para eso es la fe, dicen unos. Invocar al espíritu santo para leer la biblia, dicen otros. Palabras tan carentes de sentido práctico como “escucha tu corazón” -supongo que no se refieren a usar un estetoscopio-. Obedecer ciegamente lo que dice un libro escrito a pedazos desde hace sesenta siglos. Los devotos viven mejor y son -o se creen- mejores personas que quienes no practican ninguna religión. Dicen. Quisiera creerlo, pero tengo el pequeño problema de vivir en el mundo real, donde el agua no se convierte en vino y no se multiplican los panes ni los peces.

¿Cual es la utilidad práctica de creer en alguna religión? Porque aparte de preceptos de sentido común sobre alcohol y tabaco, de mandamientos y prohibiciones, el único sentido de la religión es conseguir una presunta vida eterna en el reino de los cielos mientras que sus profetas modernos se dan la gran vida aquí en la tierra. ¿Que sirve para tener un sentido de vivir? Eso sólo es posible si primero se inculca en el individuo el sentimiento de culpa por el solo hecho de nacer -el pecado original, que llaman-, y luego el miedo: miedo al pecado, miedo a la muerte, miedo al infierno. Control social de manual a gran escala. Así que por ahora lo dejo aquí, porque me temo que esto va para largo.

P.D.: Gracias a la gente de WTF? Microsiervos, he encontrado una curiosa imagen que no sólo prueba el propósito (o mejor, despropósito) de la religión, sino también es una prueba en cada detalle de ese “amor cristiano” hacia el prójimo que quiera rebatir con argumentos su manera de “pensar”:

¿La perfección de la obra de dios?
¿La perfección de la obra de dios?

Estadísticas del Baloto

Nota: a raíz de los cambios en el Baloto del 20 de abril de 2017, este artículo ha quedado desactualizado. Si se actualiza, será en un nuevo artículo.

Leyendo un artículo sobre los patrones en la MegaMillions, una de las loterías más importantes de Estados Unidos, supuse que podía hacerse algo similar con el Baloto. Iba a titular el artículo como “Patrones en el Baloto” al igual que el de referencia, pero éste concluye que no hay nada que esté fuera de lo que se espera del azar en una lotería aleatoria; es decir que no existen tendencias marcadas como las que algunos programas de software pretenden encontrar sólo porque existen en otros juegos como la ruleta. El artículo a su vez enlaza al sitio donde se llevan estas estadísticas en tiempo real, y que son el ejemplo de las que quiero presentar para el Baloto.

El estudio incluye 1282 resultados hasta el 31/07/2013. De entrada aclaro que los datos se basan en los resultados que he recolectado desde hace algunos años de la página del Baloto, y que aunque deberían ser iguales a los resultados reales, siempre es posible que haya algún error. Otro punto es que el Baloto juega un segundo sorteo diario llamado “Revancha” desde el 20/10/2012. A medida que el artículo se vaya actualizando y ampliando cabe la posibilidad de separar los resultados, pero como el interés para el jugador corriente está en jugar en un día dos sorteos con una misma combinación, por ahora incluyo ambos juegos en el estudio.

Patrones de todos los números

Números más y menos frecuentes

En 1364 sorteos combinados (1282 de Baloto y 82 de Revancha), el número 2, con 212 apariciones, es el más frecuente, mientras que el 34 es el menos frecuente con sólo 143 apariciones. Normalmente, el Baloto ofrece estas cifras con un gráfico de barras como éste:

1282tabla
Frecuencias de los números del Baloto a 31/07/2013 (fuente: baloto.com)

En cambio suelo llevar las cuentas en una tabla en la que los números están ubicados en la fila de color “canela” (según Excel), en la fila de abajo la frecuencia, y en la siguiente fila aparece una “S” si el número salió en el último sorteo, “R” si jugó en la Revancha, o “SR” si jugó en ambas (también los últimos números jugados se marcan en celdas de color verde):

baloto1282f1
Frecuencias de los números del Baloto en 1282 sorteos.

Números “fríos” y “calientes”

No hay una definición exacta de números “fríos” o “calientes”, pero por lo general se asume que son los números que salen más o menos en un periodo determinado: suelen ser los últimos 10 sorteos o los últimos 3 meses como en el estudio de referencia. Especulando un poco, si el Baloto fuera una lotería perfectamente aleatoria, en los últimos 45 sorteos todos los números tendrían la misma probabilidad de aparecer, pero lo cierto es que no es así. Aquí sí vamos a presentar las frecuencias del sorteo principal y la revancha por separado:

balotoHCD4501
Frecuencia de los números del sorteo principal en los últimos 45 sorteos.
balotoHCD45Rev
Frecuencias de los números de la “Revancha” en los últimos 45 sorteos.

Patrones de números específicos

Frecuencias de los números en cada posición

Teniendo en cuenta todos los sorteos, la siguiente tabla resume la frecuencia en la que un número sale en cada uno de los seis lugares de una combinación; el número en cuestión está en la fila color ocre, y debajo la frecuencia:

baloto_frecpos1282
Frecuencia de los números del Baloto (incluyendo Revancha) en cada posición.

Parejas y tripletas más frecuentes

Con los 45 números del Baloto se pueden formar 990 parejas y 14.190 tripletas. Todas las parejas posibles ya han salido. Según mis cuentas, que incluyen Revancha, la pareja más frecuente ha sido la 15-22, que ha salido 41 veces, la última en el sorteo 1278 (17/07/2013: 13-15-20-22-41-44). Por el contrario, las parejas menos frecuentas han sido la 12-32, la 20-29 y la 25-34, con sólo 9 apariciones. Un resumen de las parejas más y menos frecuentes es el siguiente (los números marcados con R corresponden a la Revancha):

baloto_frecparejas
Parejas más y menos frecuentes de los números del Baloto en 1282 sorteos (con Revancha)

En el caso de las tripletas, incluyendo la Revancha se han formado 12.082 tripletas de las 14.190 posibles, faltando por formarse unas 2.102, mientras que 4.048 tripletas sólo han aparecido una vez. La tripleta más frecuente del Baloto ha sido la 2-13-16, formada en 11 ocasiones, siendo la última en la revancha del sorteo 1228: (23/01/2013: 2-4-13-16-32-42). Un resumen de las tripletas más frecuentes es:

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Tripletas más frecuentes del Baloto en 1282 sorteos (con Revancha).

¿Por qué combinar resultados de Baloto y Revancha?

A primera vista, si el Baloto y la Revancha son dos loterías independientes que juegan en máquinas separadas, no tendría sentido analizarlas como si fuesen una sola. Sin embargo, si un jugador hace una selección de números amplia y usa reducciones, por ejemplo, podría crear combinaciones de seis números (si en la Revancha salen los mismos números del sorteo principal, algo muy improbable) o doce números (si son dos combinaciones distintas).

En los 82 sorteos que han jugado con Revancha hasta la fecha, en más del 80% de los casos se han jugado entre 11 y 12 números por sorteo. Solamente en 2 sorteos han jugado sólo 9 números (2.44%), y en 14 sorteos han jugado 10 números (17.07%). Así que si un jugador quiere usar ruedas o reducciones, podría combinar al menos 11 o 12 números, siendo el ideal 16 o 18.

En la siguiente tabla se muestran los números que han jugado en los 82 últimos sorteos; en la última columna se cuentan los números que se repiten del sorteo anterior, que están marcados en celdas de color verde:

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Tabla de números jugados entre Baloto y Revancha hasta el sorteo 1282.

¿Cuántos números se repiten entre un sorteo y otro? En más del 85% de los casos se han repetido entre 1 y 4 números del sorteo anterior, siendo en su orden 3, 4, 2 y 1 números repetidos los casos más frecuentes.

Veamos un ejemplo de reducción creada con este criterio. En el último sorteo (1282) se jugaron entre Baloto y Revancha, 10 números: 1. 7, 13, 14, 16, 19, 36, 37, 40, 45. A esos números decidí agregarles el 2 (el más frecuente) y el 21 (el segundo más frecuente y mi favorito) para completar 12 números. Luego, usando una reducción de “papel y lápiz” de 12 números con garantía de 4 aciertos, se pueden crear 18 combinaciones:

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Ejemplo de reducción de 12 números en 18 combinaciones.

Quien hubiera jugado esas combinaciones el día del sorteo 1282, con el Baloto habría obtenido 6 premios de 4 aciertos y 7 reintegros (premios de 3 aciertos), y con la Revancha igual número de premios, pero obviamente conociendo los resultados de antemano sólo es posible acertar la garantía mínima. Aquí es donde todo depende de las técnicas de selección de números para reducir, el tipo de ruedas y la cantidad de números para jugar; pero como todo lo expuesto hasta ahora, es motivo de estudio y experimentación.